27 septembre 2007
Maestro
Y siempre que veía tu fotografía
Nadaba en lágrimas
Tú, desde un rincón me decías
Nada
Mientras el mundo giraba y giraba
Tú afónica gritabas
Nada
Siempre antes de acostarme
Me concentraba
Y lo que me enseñaste recitaba
Y tú me decías nada
Hoy después de levantarme comprendí que era nadar
Nadar es flotar en una isla hermosa
Demasiado hermosa para mí
Solo nada seguirás repitiendo
Chi Zhi
20 septembre 2007
De miradas llamadas
Eternamente escondidas
Tras palabras susurradas.
Se abren paso a través de la gente
Con luces
Y música que suena a veces.
Y te salpico de incertidumbre
Y piensas
¿Qué?
Y logro defender lo poco que tengo.
Luego todo sigue su curso habitual
Y dormitando me acuerdo de ti
Y no puedo si quiera pensar
Cosas que no sean tú.
Y sobrepaso mis cuantos egos
Y voy hacia ti
Y me respondes como desinteresada
Y termino hablando solo
Como cuando crucé esa barrera, de luces
Y tú brillabas más que ellas
Estrellas.
Cruzaron dos ideas en un lugar
Y una fecha
Y disfruto con solo recordar
Solo mirarte.
EZH
15 septembre 2007
Creo
Creo en la vida
Como en nada en la vida
Cuando creo lo hago
Sin más miramientos
Que lo que no puedo ver
Y atravieso desiertos
Y me encanta su poética fácil
Y atravieso infiernos
Y desplomo generales con la mirada
Y creo en la gente
siento su querer
Atados en los grilletes del cuerpo
Pocas veces tienen
La posibilidad poética de nadar
Para que decir de –Hacer-
Para que decir de creer.
08 septembre 2007
Dioses
Dioses
Dioses no los necesito
necesito su cariño.
cariñosamente,mentes
supuestos entre tentempies
de cosas que se usan para comprar.
Dioses no se cuentan
ni se buscan
ya en estos tiempos.
Diosas solo las busco
a veces
con el verde del mar
o en la penumbra
Dioses ocultos
verifican quienes son.
Porque se preguntan si ellos
si ellos por cuanto tu lengua
han querido preguntar.
Preguntemos entonces
por otro que se encuentra
para los dioses ,a trasmano.
chi zhi
07 septembre 2007
Un dia
Un Dia
Existía en los tiempos de mi abuelo un pueblo especial alejado de la civilización imperante, aislado, con aires de grandeza y sin mucha vegetación.
La gente salía a las calles y plazas con ánimos especiales, figuraciones estéticas plagaban sus mentes, animosidad que se transformaba en animosidad, por lo pobre de su ciudad ,pobreza que ellos no sabían comprender.
En ese imperio, bastante extraño por lo documentos de esa época, pululaban supuestos grandes personajes que hacían del placer diversión y de la diversión placer, hombres y mujeres que la fortuna puso para su provecho situaciones de provecho.Situaciones donde se podían lograr posiciones en lugares que nunca nadie se había posicionado.
Una de esas personas era un señor que llamaremos x, (así también la historia lo recuerda).Un acaudalado comerciante de bienes raíces, con kilómetros y kilómetros cuadrados a su haber.Estanciero con ánimos de acampado, con modales delicados para con las personas que el encontraba de su situación, duro con los que se le oponían y sin palabras para los que no cuantificaban.
Supuestamente, según el (hombre interiorizado por lo que en ese tiempo se llamaba “esoterismo”).Él cubría su fortuna de cierta misión especial, obra entregada a medio terminar por los dioses que en esa época abundaban en las calles de esa ciudad.
Capto cierto día, este hombre dado a la reflexion, que en ciertas partes de la ciudad confluían efluvios de carácter extraordinario, divinos, energeticos o como se les ocurra llamar.Situaciones, sin duda, “hechos” profetizados por mistagogos al servicio de algún personaje de la época.
El asunto era como aprovechar estas energías de carácter divino que se generaban a la vuelta de la esquina, y que constituían misión y razón de existencia de tan consciente hombre de negocios.
Como si esto fuera un negocio, este hombre de negocios, convoco a sus mejores asesores a que le informaran sobre lo divino y lo humano.
Estos hombres que no lograban penetrar la esencia de su encargo, trataron en vano de complacerlo, pero este señor que llamamos x no se sentía del todo cómodo con lo que le trataban de explicar, algunos cronistas asociaban sus cuitas con las sufridas por el emperador que mando a hacer un ruiseñor mecánico ,que emulara el canto del verdadero, y que significara deleite a la hora indicada por tan noble personaje.Otros lo comparan con déspotas de épocas anteriores a cristo.
La cosa fue complejizada para y con su mente ,para que luego pasara a su corazón que en un segundo capto lo que podía hacer.
Planifico una estratagema basado en una buena cantidad de mendigos que pidieran dinero en estos puntos de confluencia energética, estos servirían como requisadores de sentimientos de las personas que transitaran por estos lugares.
Selecciono a los mejores mendigos de la capital y los instalo en sus puntos estratégicamente allanados para ese motivo.
De un día para otro no solo se transformaba en un gran señor del bien raíz sino que también se proyectaba en mundos superiores a través de planes que ni siquiera el conocía.
Su punto central se ubicaba en la bajada del tren subterráneo en el centro de esta metrópoli periférica.En ese punto focal ,coloco a una mujer entrada ya en años que tenia experiencia en el rubro.
Se sentía su presencia a lo lejos. Incluso la muñeca que la acompañaba ,que hacia las veces de hijo o hija, tenia esa energía mística que llaman algunos, especial.
Su diagrama corría a la perfección y el barco inflaba sus velas y se alimentaba con los vientos traídos por personas que disfrutaban y que entregaban sus sentimientos o como quiera que se llame a estos mendigos o trabajadores de Dios, dispuestos en esta ciudad, corazón del mundo.
Un día este señor, ya según el, en estado de santidad, mando a llamar a esta mujer situada en su mas precioso reducto.
Con buenas palabras trato que dejara su cargo pues el sentía que la hora de ser uno mas dentro de los mendigos le llegaba.
Su cara cambio por la forma en que miraba a esta mujer y mas aun en como la trataba, era un hecho que el trato que tenia con ella era manifiestamente diferente a como trataba al mundo entero incluso a si mismo.
Mientras le hablaba y miraba sus manos, sorprendido fue recordando su vida, y se dio cuenta que siempre fue uno de ellos y que no necesitaba arrojarse al suelo pidiendo monedas, para lograr lo que marcaba su destino.
La mujer hablaba en un tono pausado y solo hacia altos cuando tocaba temas importantes.
Reia mucho, eso le causaba gracia a este señor y alegraba su corazón, su corazón mendigo.


